TOXINA BOTULÍNICA

La toxina botulínica tipo A, conocida popularmente como Botox®, es una excelente alternativa para rejuvenecimiento facial NO quirúrgico. Su mecanismo de acción consiste en una parálisis flácida de los músculos de la expresión facial. Los surcos y arrugas desaparecen, la expresión se suaviza dando una apariencia natural y fresca. Su aplicación más común es a nivel del entrecejo o líneas glabelares, frente, patas de gallo o líneas periorbiculares. También se utiliza para manejo de líneas de los labios o código de barras, cuello o líneas platismales y elevación de ceja.

Marcas: Botox® (Onabotulinum toxina A), Dysport® (Abobotulinum toxina A), Xeomeen (Incobotulinum toxina A).

Indicaciones: hombres, mujeres y adultos jóvenes con presencia de surcos y arrugas a nivel facial.

Procedimiento: aplicación de duración aproximada de 10 minutos. Consiste en inyección con aguja fina de toxina botulínica en puntos precisos a nivel facial.

Duración del efecto: en promedio 4 a 6 meses, sin embargo depende de la mímica facial de cada paciente.

Efectos secundarios: ocasionalmente produce descenso del párpado superior, el cual corrige eventualmente.

Cuidados: no requiere algún cuidado especial.

Otros usos: sonrisa gingival, sudoración excesiva axilar o en manos, auxiliar en manejo de parálisis facial, hipertrofia maseterina o trismus y cefalea tensional o migraña.

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